Página Editorial
América Latina y Estados Unidos:
Hacia la nueva agenda imperial
Gustavo Álvarez Vázquez
Latinoamericanista, profesor en la Facultad de Estudios
SuperioresCuautitlán (UNAM )
y en el Centro Universitario UAEM Zumpango
Por fin se ha dado la definición de lo que será en los meses próximos el reparto protagónico para la contienda por la habitación de la Casa Blanca en Estados Unidos: por un lado, y sin haber tenido oposición alguna al interior del Partido Republicano, John McCain, mientras que en el otro bando, después de un sorprendente y largo proceso de elecciones primarias al interior del Partido Demócrata, se consigue imponer Barak Obama, el senador afrodescendiente, a la neoyorkina wasp y exprimera dama Hillary Rodham Clinton.
No obstante esta dilatada definición de contrincantes, los procesos de análisis destinados a brindar alguna orientación para quien resulte el próximo presidente estadounidense no se detuvieron, sino que se fueron elaborando a la par. Ejemplo de ello es el reporte intitulado U. S-Latin America Relations: A New Direction for a New Reality (Relaciones Estados Unidos-América Latina: una nueva dirección para una nueva realidad), estudio patrocinado por The Council on Foreign Relations, y encargado a una Task Force independiente conformada por personalidades provenientes de la academia, la gran empresa y la política norteamericanas (la presentación de cada uno de los miembros puede consultarse en el propio documento, en las páginas 70 a 76), habiendo sido publicado apenas en el mes de mayo próximo pasado.
Este informe nos parece relevante más allá de las probabilidades que pudiera tener para ser considerado como lo que se busca con ello, ser la base que oriente las relaciones internacionales de EUA con América Latina, en virtud de que se realizan varios reconocimientos explícitos sobre la conformación del actual orden regional y global, además de presentar otros supuestos implícitos, razón por la cual pretendemos en lo siguiente hacer una breve reseña de lo que la Task Force señala.
El contexto inmediato
A lo largo del año 2007 fue coincidente entre los analistas de las relaciones EUA-América Latina que a partir de los atentados a las Torres Gemelas en Nueva York en septiembre de 2001 nuestra región latinoamericana había pasado a un plano de menor importancia para el gobierno norteamericano; de hecho, aun con los intentos de los mexicanos Vicente Fox (entonces presidente de México) y Jorge G. Castañeda (primero como secretario de Relaciones Exteriores de aquél, y después como actor político independiente en busca del apoyo de Washington para suceder a Fox) por llamar la atención de George W. Bush hacia la región a través del problema migratorio, las reformas al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en el 2001, e incluso con el intento por reactivar el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas), lo cierto es que para la administración Bush Jr América Latina ya no fue prioridad, lo cual es el primer reconocimiento explícito de la Task Force. En efecto, en el informe se afirma que la consecuencia de esto fue que el liderazgo de los EUA en el continente está en el nivel más bajo de toda la historia, lo cual sirvió para que arribara al poder una izquierda non grata para sus intereses, representada en los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, así como, con una opinión bastante “extraña”, también la conquista del poder de Felipe Calderón en México, la cual la colocan en este conjunto de gobiernos que escapan al control norteamericano. Sobre esto, permítasenos un paréntesis a continuación.
La inclusión de Felipe Calderón, político del Partido Acción Nacional identificado con la ultraderecha católica iberoamericana (cuyo protagonista principal es el español José María Aznar), podría parecer un despropósito producto del desconocimiento de las formas como tradicionalmente ha funcionado la política en México, misma que dicta que en la retórica de todo presidente mexicano juega un papel importante para su imagen y legitimidad internas mantener un discurso de enfrentamiento con el gobierno norteamericano, sobre todo en los temas que se relacionan con la identidad nacional, aunque en la práctica real, tras bambalinas, se cumpla pié juntillas con la agenda de Washington. Sin embargo, por lo que se observa en la reseña que en el informe se hace de cada uno de los participantes, no se nota lo que podría parecer una laguna en el conocimiento de la política mexicana, de ahí que nos parezca sospecha dicha inclusión.
Otro reconocimiento explícito que se hace en el documento, y que tiene importancia cuando se habla de las relaciones EUA-Venezuela (ver más adelante) es que se ha llegado al final de la hegemonía estadounidense en la región, según se expresa textualmente en la p. 3:
For over 150 years, The Monroe Doctrine provided the guiding principles for U.S. policy toward Latin America, asserting the U.S. primacy in the foreign affairs of the region. Over the past two decades, those principles have become increasingly obsolete. Washington’s basic policy framework, however, has not changed sufficiently to reflect the new reality. U. S. policy can no longer be based on the assumption that the United States is the most important outside actor in Latin America. If there was an era of U. S. hegemony in Latin America, it is over. (Cursivas nuestras)
Lo anterior es razón suficiente, dice el informe, para hacer que los ejes que fundamentaron la política hacia el subcontinente en la pasada década de los 90’s, que fueron a) apertura de mercados, b) fortalecimiento de la democracia y c) detener los flujos ilícitos de drogas, dejen de ser la base de tales relaciones, sin que por ello dejen de ser primordiales. Así, en virtud de la “nueva realidad” arriba señalada, se identifican dos áreas sobre las cuales habría que construir las relaciones de EUA con América Latina, a partir de plantear lo que señalan como aspectos críticos y las relaciones estratégicas como base del diagnóstico.
En efecto, por parte de los aspectos críticos, se mencionan cuatro:
- Pobreza e inequidad.
- Seguridad pública.
- Movilidad humana, eufemismo que se utiliza para hablar de la migración, y
- Seguridad energética, tema al que se le otorga primordial importancia, al mismo nivel que al tema migratorio, según se desprende de lo que transcribimos a continuación:
Latin America already supplies more oil to the United Status than does the Middle East, and the region has great potential to be a major provide of alternative fuel sources, increasing U. S. and regional energy security through diversification. The Task Force finds that the issues of migration and energy security represent not only policy challenges, but also opportunities for the United States and for deepening U. S.-Latin America ties. (Cursivas en el original.)
De lo anterior se desprende lo que serían los objetivos de EUA para la región: la promoción de la democracia, la expansión económica y la lucha antinarcóticos, ellos a través de métodos que contemplen el trabajo multilateral en coordinación con las organizaciones que desde el siglo pasado han jugado un papel importante para la imposición de los intereses norteamericanos en América Latina, como son el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Institucional Finance Corp., y la OEA, por una parte, pero por otra fortaleciendo organizaciones de la sociedad civil, habida cuenta de que es en la propia sociedad civil latinoamericana donde la caída del prestigio estadounidense se presenta de forma más profunda. Sin embargo, todo ello se enfoca desde lo que se diagnostica como el mal de la sociedad latinoamericana, y que se dice es la debilidad de las instituciones públicas, por lo tanto la ayuda tiene que ir en el sentido de fortalecerlas: “The Task Force finds that strong insitutions designed to reduce poverty and inequality and improve citizen security are necessary for Latin America citizens as well as for the realization of core U. S. objectives in the region-democratization, economic growth, and drug control” (pp. 8-9, cursivas en el original.)
Asimismo, en la vertiente de las relaciones estratégicas, se identifican dos lineas: a) la profundización de las relaciones con Brasil y México, y b) la redefinición de las mismas con Venezuela y Cuba. Cabe hacer mención que todos estos países comparten importancia para EUA en la cuestión energética: Brasil, Venezuela y México como proveedores, en tanto que Cuba como competidor por las reservas del Golfo de México.
Aspectos críticos: 1. Pobreza e inequidad
El primer aspecto crítico que examina la Task Force es lo que ubica bajo el tema de pobreza e inequidad. Así, en primer lugar se observa que a principios del siglo XXI en la región se ha experimentado un desarrollo económico fuerte a la par de un bajo progreso en la reducción de la pobreza, lo cual generó inequidad extrema que es más profunda en los casos en que se combinan aspectos raciales y étnicos. Esto, se menciona, contiene implicaciones potencialmente problemáticas para el desarrollo democrático pues, haciendo el reconocimiento de los límites de las transiciones en regímenes democráticos, los ciudadanos latinoamericanos relacionan la democracia con sus aspiraciones de equidad, justicia social y prosperidad, no solamente con la representación política formal (“Latin America’s citizen rightly expect democracy to deliver more equality, social justice, and prosperity – not just formal representation”, p. 8, cursivas en el original).
En consecuencia, en tanto uno de los objetivos de la agenda estadounidense es el fortalecimiento de la democracia, la pobreza y la inequidad se convierten en desafíos importantes, de ahí que se llame a ubicar en el centro de las estrategias políticas para la región el progreso en las condiciones políticas y económicas. En este sentido adquiere relevancia la informalidad, es decir la lucha contra ella, puesto que su importancia que representa alrededor del 50% de los empleos en la región, estriba en que genera efectos corrosivos en el soporte de la globalización y para la reforma comercial. De tal manera, para este grupo la causa principal de ambos problemas (pobreza, inequidad e informalidad) es que no se generan políticas internas en los países latinoamericanos que conduzcan los beneficios de los mercados abiertos hacia la población; en tal sentido, mencionan, una alternativa para hacer llegar dichos beneficios es la migración, como veremos más adelante.
Aspectos críticos: 2. Seguridad pública
Para abordar el tema de la seguridad pública, se parte de presentar algo que, a juicio de la Task Force es una paradoja: que América Latina sea una de las regiones del mundo más pacíficas en términos de violencia transfronteriza, pero que al interior de sus fronteras nacionales prevalecen, de manera importante, formas de violencia no estatal. De hecho, frente al dato que citan de Latinobarómetro en torno a que entre 2003 y 2006 el 17% de la población latinoamericana percibía a la seguridad personal como el problema más relevante, la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) observa a la región como la más violenta del mundo.
Según Task Force, la violencia en sí misma no es producto más que de la intersección de otros problemas, como lo son la pobreza, la discriminación económica, el débil funcionamiento de las leyes, la corrupción e impunidad, y la migración (notemos que vuelve a aparecer este tema). Como vemos, en principio para este informe el problema de la violencia obedece a cuestiones sociales, económicas y políticas, aunque también la consecuencia que se subraya es, en coincidencia con el BID, que ella es la principal limitante al desarrollo económico en Latinoamérica. No obstante, la principal conclusión a la que se llega es que, por causa de la violencia, “algunos Estados no pueden controlar o gobernar efectivamente su territorio nacional” (p. 24), lo cual se alimenta al mismo tiempo de la corrupción, que es parte del problema, pero que también que la debilidad que esto implica se ha exacerbado por la privatización de la seguridad que se ha seguido en la región.
Aunque la Task Force mencione que la violencia es una característica principalmente al interior de las naciones, no hace a un lado hablar de las “amenazas trasnacionales” que lo son porque, sobre todo, se relacionan con las propias políticas norteamericanas. En efecto, entre tales amenazas se encuentran los cárteles criminales internacionales, sobre todo de las drogas, que provocan violencia en los países donde mayor actividad presentan; por ejemplo, en Colombia ha decrecido mientras que en México aumenta, lo cual dio pié a que George W. Bush propusiera la Iniciativa Mérida (efectivamente si en México Felipe Calderón se ufana de esta iniciativa, en EUA se le da la paternidad a Bush. ¿A quién le creemos, a los autores del libreto o a los intérpretes de los personajes?). También se reconoce que el tráfico de drogas es producto de dos circunstancias: 1. las negativas conducciones socioeconómicas en los países de origen, así como 2. la alta demanda que de ellas se genera en EUA y Europa.
Otra de las amenazas trasnacionales señaladas son las bandas (pandillas) y el terrorismo, que si por un lado se han querido relacionar planteando que aquéllas podrían ser la puerta de entrada al terrorismo islámico, lo cierto es que ellas en Centroamérica (principalmente Guatemala, El Salvador y Honduras) se alimentan de los migrantes deportados desde EUA (como podemos ver, la migración se va conformando como uno de los principales problemas de seguridad interna para EUA).
Por último en este apartado, se considera a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) como una amenaza transfronteriza en virtud de lo que se diagnostica como una etapa de debilitamiento tanto militar como psicológico en el que se encuentra esta guerrilla, y que sería una consecuencia de la implementación del Plan Colombia. Bajo este diagnóstico, el asesinato de Raúl Reyes el pasado primero de marzo en territorio ecuatoriano y la suciamente limpia Operación Jaque con la cual se liberó a Ingrid Betancourt y otros secuestrados más[1], realizados por el gobierno de Álvaro Uribe, serían pruebas de ello. En consecuencia, menciona el informe, las FARC le apuestan a la internacionalización del conflicto, cuestión que requerirá para ser enfrentada de la cooperación y disciplina de los países latinoamericanos, pero también de una estrategia norteamericana que reconozca dos aspectos importantes: primero, que los EUA son una importante fuente para el tráfico ilegal de armas, así como, segundo, que el poder de los cárteles de la droga (esto porque se relaciona a las FARC con el narcotráfico, obviando que también en el otro bando “se cuecen habas”, tal como se ha demostrado desde el pasado año 2007 con el escándalo, aún no concluido aunque sí mediáticamente reducido, de la narcoparapolítica que ha envuelto al gobierno de Álvaro Uribe) está en su trasiego de armas, y que su poder económico proviene del dinero de los consumidores de drogas en EUA y Europa.
Aspectos críticos: 3. Migración
En este apartado la Task Force reconoce que ha ocurrido una modificación tácita en los principios que han orientado la política migratoria estadounidense. En efecto, si desde 1952 tales principios habían sido la reunificación de las familias, la admisión de migrantes con las cualidades que el país necesitaba, la protección a los refugiados, y la diversificación de la admisión por países de origen, en la actualidad ella se caracteriza por la generación de leyes más rigurosas aunque de débil aplicación. Esto ocurre a partir del 11 de septiembre de 2001, fecha desde la cual este aspecto político quedó bajo la responsabilidad del Departamento de Seguridad Interna a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York.
Según el mismo grupo, lo anterior ha provocado dos efectos: que desde 2007 los diferentes Estados hayan aplicado leyes y reformas desde sus propios ámbitos de autonomía, así como que se ha incrementado la permanencia de la migración ilegal en territorio norteamericano ante el temor de que al salir de los EUA dichos migrantes ya no puedan regresar. Así, estas fallas en la política migratoria han provocado la afectación a la seguridad nacional, también en el crecimiento económico, al igual que a las relaciones internacionales.
Otro reconocimiento respecto a este tema es la creciente dependencia de los EUA hacia los trabajadores migrantes, lo cual se constata al ver que el 41% de la fuerza de trabajo en agricultura, pesca y forestal está representada por esta fuerza de trabajo, misma que en la construcción representa el 25%, y en la limpieza y mantenimiento asciende al 28%.
Otros datos importantes que presenta el informe nos hablan de que el 60% de la migración latinoamericana la conforman hombres, y que esta población es tendencialmente más pobre y menos educada que los propios nativos y que migrantes de otras regiones, lo cual contribuye a que conformen una fuerza de trabajo que ocupa los empleos más precarios, teniendo como razones que son migrantes por motivos principalmente económicos.
En concordancia con lo anterior, se menciona que el 73% de los adultos migrantes envían remesas a sus lugares de origen, lo cual representa el 10% de US$500 billones que producen al año, de los cuales una parte se convierte en inversión productiva, como es el caso de México en donde una quinta parte de las remesas se convierte en microempresas rurales. Aún más, de tales adultos más del 50% son menores de 35 años, y dos terceras partes son “trabajadores pobres” o de “baja clase media”. Además, otro segmento importante de esta migración es no permanente.
A partir de estas consideraciones, la recomendación que hace la Task Force es que los EU aprovechen esta dinámica migratoria para impulsar el desarrollo de los países de origen, pero generando políticas de apoyo a la inversión productiva migrante tanto en tales países como al interior mismo de los EUA (es decir, que los migrantes no desplacen sus capitales sino que los mantengan ahí); al mismo tiempo impulsar la circularidad de la migración, incentivando el eventual regreso de los migrantes a sus países de origen de forma legal. A final de cuentas, ya no son solamente fuerza de trabajo actuante sino potenciales inversionistas, de ahí su importancia política también como electores.
Aspectos críticos: 4. Energía
En este último aspecto, como veremos, la región latinoamericana juega un papel muy importante para los EUA, por lo que más que los tres aspectos anteriores, es éste desde el cual Washington no sólo está fundamentando su política exterior, sino que lo seguirá haciendo en los próximos años (o décadas), sobre todo en sus relaciones con América Latina.
Efectivamente, la Task Force llama la atención con respecto a la dependencia energética, tanto en petróleo como en gas natural, que los EUA ya están padeciendo con respecto a Latinoamérica, no sólo con Medio Oriente. Así, el 30% de las necesidades petrolíferas de EUA son cubiertas por países del Sur del Río Bravo (cabe mencionar que este país es el consumidor de la tercera parte del petróleo producido mundialmente), en los siguientes niveles de importancia, lo cual también les representa focos de atención permanente:
En primer lugar México, que cuenta con el 1% de las reservas probables a nivel mundial, en estos momentos es la tercera fuente de petróleo para EUA, después de Canadá (primer lugar) y Arabia Saudita (segundo). Para este caso la llamada de atención se ubica en el hecho de calcular que en 10 años este país pasará a ser importador neto de petróleo, proveniente sobre todo de EU.
Después de México, Venezuela es otra fuente importante de abastecimiento petrolífero, ocupando el cuarto puesto. En este caso, este país es el quinto productor mundial proveyendo el 6.6% de reservas mundiales probadas (una parte muy importante ubicada en la faja del Orinoco). Según el informe, los principales riesgos para EUA son el aumento de la popularidad de Hugo Chávez (quien ha amenazado a la administración Bush Jr. de cerrarles el suministro, y que también según Task Force sí es capaz de cumplir la amenaza), y la reducción de la eficiencia de la compañía estatal PDVSA. A partir de aquí toma sentido la recomendación de redefinir las relaciones con Venezuela que antes revisamos, apelando a la necesidad de que EU no caiga en la tentación de la intervención unilateral, sino buscando “echarle montón” a Hugo Chávez a través de organismos supranacionales (OEA, ONU, FMI, BM, BID) y en alianza con otros países fuera de la región (España, Francia, Alemania, p. e.) y propios de la región (Colombia).
Otros dos países que son importantes para el futuro inmediato de EU son Brasil y Ecuador, a quienes se les observa como “otra fuente importante de petróleo” (p. 46). Aquí cabe hacer notar que el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa ha asumido un carácter explícitamente antineoliberal (él mismo mencionaba en sus primeros días de gobierno que Ecuador llegaba al final de la “larga noche neoliberal”) y antiimperialista, estableciendo alianza regional con el gobierno bolivariano de Venezuela, y sumándose al intento por resucitar tanto a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) que encabeza Hugo Chávez, como al Movimiento de Países No Alineados. Más aún, Ecuador tiene frontera con Colombia, lo mismo que Venezuela, la cual ha sido violada sistemáticamente por el gobierno de Álvaro Uribe alegando la extraterritorialidad de su lucha contra las FARC[2] , por lo cual el gobierno de Rafael Correa aún en la actualidad mantiene congeladas sus relaciones con el gobierno de Uribe a partir del asesinato de Raúl Reyes[3].
Pero EU no solamente requiere del petróleo para su seguridad energética, también necesita gas natural. En este caso Washington se enfrenta a una nueva realidad en Sudamérica. Por un lado con el Perú, importante productor de este energético, tiene muchas ventajas en su acercamiento (empezando porque se cuenta con un gobernante neoliberal y anglófilo como Alan García), no así con Bolivia, país que posee más reservas que otros en la región, ubicadas sobre todo en la llamada Media Luna, región gobernada actualmente por los prefectos opositores al gobierno de Evo Morales y que buscan imponer estatutos de autonomía que más bien son intentos de secesión. Aquí es importante mencionar que el actual embajador de EU en Bolivia se conoce por haber sido impulsor de la separación de Kosovo a través de sus labores diplomáticas en los Balcanes. También, recordemos que el gobierno de Evo Morales desarrolla un discurso antineoliberal y antiimperialista, y que junto con Venezuela y Ecuador han creado un eje geopolítico muy interesante pero también peligroso para EUA, apoyados en los movimientos sociales e indígenas que llevaron a los tres gobernantes al poder en contra de sus respectivas oligarquías y partidos políticos tradicionales.
Otro aspecto de esta nueva realidad es el impulso que Venezuela está dando a la integración latinoamericana, y que en el caso del gas natural da origen al proyecto del Gasoducto del Sur que con una extensión de nueve mil kilómetros surtiría de gas venezolano a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y, tal vez, Chile[4].
Así el diagnóstico, Task Force recomiendo como principales estrategias:
- Aumentar la inversión en exploración y producción de energéticos en países más abiertos como México, Brasil y Perú, siguiendo el modelo del TLCAN, impulsando con ello la estabilización y la expansión del comercio de energía.
- Promover fuentes alternativas de energía, como lo son los biocombustibles y la nuclear, principalmente. En el primer caso, ello representa la oportunidad de establecer el liderazgo de América Latina y EUA (de hecho este sería el argumento para venderles la idea a los gobiernos latinoamericanos, es decir, esta es la “zanahoria frente a sus ojos”), considerando la importancia que tiene EU en la producción mundial de maíz, que es alrededor de la tercera parte. En el segunda caso, la energía nuclear estaría ya en el interés de Latinoamérica, por lo que es sólo cuestión de impulsar el asunto. Para ambos, se recomienda hacer uso de la cooperación entre dicho país y la región.
Conclusiones
Al revisar en retrospectiva los aspectos mencionados en este informe, y confrontando con la actualidad práxica de las políticas norteamericanas para Latinoamérica, está claro que los tres primeros aspectos se subordinan a este último: la cuestión energética. En efecto, si a lo largo del siglo XX vimos cómo para el Occidente europeo estaba fuera de discusión la hegemonía norteamericana en la región (bajo el reconocimiento implícito de la Doctrina Monroe), en estos primeros años del siglo XXI esto adquiere una dimensión nueva y más profunda, pues nos encontramos ante una transición civilizatoria que nos conduce de una civilización sustentada en el uso generalizado del petróleo (no solamente como energético) a una basada en otros recursos energéticos y de materias primas, pero en cuyo ínterin también vemos que los recursos energéticos se encuentran en su mayor parte en los países subdesarrollados y que, en nuestra región, han sufrido la dominación imperial norteamericana.
Lo novedoso es que a raíz de la reducción en la atención de la administración Bush Jr para con Latinoamérica a partir de su lucha contra el “terrorismo” (concepto que sigue sin ser definido internacionalmente y que por ello permite su manipulación por cualquier gobierno, sea del tipo que sea), se fortaleció una alternativa política de izquierda que no es aquella recomendada por los organismos financieros internacionales, una del tipo “moderno” que lleve a cabo el neoliberalismo social a partir de políticas públicas que vayan recogiendo los muertos que deja el neoliberalismo económico/neoconservadurismo político, sino otra impulsada por los actores que tradicionalmente han sido excluidos de la sociedad mestiza y criolla en choque con los partidos políticos tradicionales: los movimientos campesinos, indígenas y sociales. Esta es una de las coincidencias de origen que hacen relevante el eje Venezuela-Bolivia-Ecuador en Sudamérica, y que en momentos en que el orden geopolítico de los últimos 200 años corre el riesgo de ser transformado por otro en que el poder se determine por la división entre aquellos que producen energéticos y aquellos que los importan, han impulsado y seguirán impulsando a Occidente a aceptar esta regionalización del poder mundial, aceptando el control de EU sobre la región, pero ahora apoyándolo de las formas como sea posible, sea diplomáticamente (la Cumbre Iberoamericana es un mecanismo) o por otras formas abiertas o encubiertas (como la crisis alimentaria).
Europa necesita del control de EU de la región, y desde Sudamérica se presenta una alternativa a este orden mundial, de ahí la importancia de Colombia, de que un gobierno como el de Álvaro Uribe se mantenga en el poder mediante otra reelección (que desde ya está cuestionada por el escándalo de la compra de votos que su gobierno utilizó para modificar la Constitución colombiana y permitirle la opción a la reelección), y de que se impulse la profundización de la crisis política en Bolivia, al tiempo de que se busquen formas para desestabilizar Ecuador, cuya frontera es con Colombia.
[1] Últimamente se ha reconocido por parte del propio gobierno de Álvaro Uribe la utilización de insignias de la Cruz Roja Internacional en el operativo, además que uno de los guerrilleros detenidos afirmó que se utilizó también la insignia de la televisora venezolana Tele Sur por parte de quienes participaron en el rescate por parte del ejército colombiano (cuestión también reconocida por el gobierno colombiano), siendo que ambos hechos pudieran configurar un delito internacional a partir de los Acuerdos de Ginebra y de la misma legislación colombiana.
[2] Literalmente es su lucha, pues se sabe tanto en Colombia como en el mundo entero que este personaje fue uno de los creadores de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, reconocidas como grupos terroristas por los propios EUA) en tiempos de que fuera gobernador de una de las provincias colombianas.
[3] Mismo que, según Red Voltaire, contó con el apoyo logístico y material de la base de Manta que los norteamericanos mantienen en Ecuador, y al menos de logística por parte de Nicolás Sarkosy.
[4] Algo similar pasa con el proyecto de Petrosur, también impulsado por Venezuela, y que incluye a países consumidores de Centro, Sudamérica y el Caribe, mediante el cual se dan tarifas preferenciales a los países pobres, como los centroamericanos y caribeños. Esto, cabe indicar, no lo menciona el informe de Task Force.
abril de 2008
Apuntes hacia la noción de circuito cultural como una posibilidad de lectura desde los contextos escolares
María del Rosario Castañeda Reyes*
casiopea46@hotmail.com
que el pensamiento no puede tomar asiento
que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso …
De paso, León Gieco
Me interesa en este trabajo llamar la atención sobre las prácticas socioculturales como un factor fundamental en los procesos de lectura desde el espacio escolar. Dentro de ello me detendré en los elementos que me permitirán acercarme a la noción de circuito cultural a partir de esta relación lectura/lector y con base en tres conceptos: capital cultural (Bourdieu, 1987) lectura rica (Jitrik, 2000) y circuito cultural (Hernández, 1994). También expondré, brevemente, algunos ejercicios producto de un curso taller que tuvo este tema, en una suerte de ejemplo que no lo es, por los riesgos que implica el discurso didáctico, pero que me resulta inevitable ante la angustia por describir, esquematizar y ejemplificar[1], aunque con ello se provoque cierta inercia nada deseable en el caso de la noción que se desea construir.
Hernández Zamora (1994) realizó una investigación que exploró el papel de los bienes culturales en la identificación de los jóvenes, estudio efectuado con estudiantes de secundaria en Ciudad Nezahualcoyotl, Estado de México[2]. Parafraseando al autor me interesa subrayar que a pesar de que los jóvenes se ubican en una zona urbana que supuestamente ofrece una mayor oferta cultural, los chicos consumen un enorme pero inútil bagaje cultural porque éste no les permite hacer frente a su desempeño actual ni futuro en el mundo de trabajo, en la vida política (como ciudadanos) y desde luego en el ámbito escolar, y agregaría una parte que me parece relevante, ni en su visión de sí mismos; precisamente porque presentan un elevado grado de homogeneidad en sus gustos y prácticas que se reducen a los mismos canales televisivos, estaciones de radio, revistas, géneros musicales, etc. Es decir, están instalados en un sistema de reenvíos que difícilmente les permite ampliar sus horizontes de expectativas. Partiendo de esta forma de circuito cultural que nos devela dicho estudio, se piensa en las posibilidades de que desde el contexto escolar se propicien otro tipo de circuitos culturales, otras formas de reenvíos que provoquen abrir el abanico de perspectivas en los escolares.
Desde la teoría del capital cultural, para Bourdieu (1987) éste se encuentra objetivado en tres estados: como hábitos o disposiciones durables incorporados a los individuos, como bienes culturales, y como títulos o certificados otorgados por las instituciones[3] se vuelve a insistir en las posibilidades de incorporar a los escolares otros hábitos, de provocarles otros deseos, la circulación por otros espacios que les lleven a la necesidad de revisar sus “saldos” y “verificar” las rutas por donde podrán circular con ese capital; es decir, se trata de colocar a los jóvenes en situaciones en que sea imperante que se den cuenta de la insuficiencia o, mejor dicho, de la índole de su capital cultural para construir la propia vida. Para la acumulación del segundo estado se requieren revisar las prácticas de consumo, volver a la memoria tanto individual como colectiva a preguntarnos cómo hemos logrado hacernos de libros, revistas, películas, música variada a bajo costo, etc. para poder hacer frente a las demandas académicas y lograr el tercer estado, el de la certificación institucional. También estas prácticas son mostrables y demostrables a los escolares.
¿Cuáles son entonces las líneas de intersección entre estos conceptos y los procesos de lectura? Se trata aquí de señalar la necesidad de abrir el campo problemático de la formación de lectores desde los programas institucionales, concretamente nuestras escuelas, y no solamente centrarnos en que se comprenda el texto escrito en función de la mínima relación texto/alumno y profesor (este último como una caricatura de hermeneuta) sin atender a todo este mundo de prácticas socioculturales y circuitos, tan parecidos, en los que ambos están inmersos[4].
La noción de lectura, desde esta ocupación escolar, requiere incluir la multiplicidad de procesos implicados en ella, abrirse a la idea de que se leen documentos en distintas presentaciones (sonoras, visuales, gráficas, por ejemplo), desde los diversos campos disciplinarios, y no se diga a la de los acontecimientos de la vida cotidiana, partiendo de la visión de lectura del mundo que nos planteó Pablo Freire.
Me parece que Noé Jitrik (2000) nos sugiere una mirada epistemológica de la lectura al introducir en su manera de conceptualizar lo que él llama lectura rica, la necesidad de la explicación:
Una lectura rica sería aquella que, ampliando un horizonte en relación con el objeto del que se trata, establecería, como consecuencia, algunas líneas de acción. La más previsible es de orden cognoscitivo, relativa al objeto que permitiría acercarse a aquel viejo ideal perseguido durante siglos […] el de la explicación del objeto del que se trata. En segundo lugar mostraría, al mismo tiempo, que el objeto del que se trata es inexhaustivo, lo cual tendría como cualidad o como virtud generar en otros el deseo de situarse en la misma dimensión y, por lo tanto, de conocer de nueva cuenta ese objeto para volver a llegar al límite de lo inexhaustivo pero en otro campo, en otro plano, en otro momento.[5]
Estas frases resaltadas en cursivas me confirman la idea de cómo el documento leído en un presente es el pretexto para entrar a otra dimensión, a otro tiempo, a otro campo disciplinario, a un sistema de reenvíos que casi siempre nos lleva más allá de lo inmediatamente buscado y que no necesariamente se va a encontrar ni en el mismo documento y en otro con la misma presentación. Es necesario agregar que estamos acudiendo también al encuentro de dos necesidades explicativas: la del objeto en sí, ese del que se trate según Jitrik, y la de explicármelo para mí y para los otros, otra vez como una inquietud didáctica pero desde otra perspectiva.
En los procesos de lectura, cierto es, hay soliloquios, pero también coloquios, ambos como muestras de explicación, como ejercicios epistemológicos que al no ser llevados al grado de la conciencia, se diluyen como tales.
Entonces, considero que es posible, desde nuestras prácticas escolares, pensar el circuito cultural como sistemas de reenvíos que trasciendan las fronteras de lo homogéneo, que permitan trazar nuevas rutas para que nuestros escolares construyan la propia vida, sin olvidar los necesarios intervalos de interpelación hacia su situación sociocultural.
He impartido recientemente (2006-2007) tres cursos talleres a docentes de distintos niveles educativos y a público interesado en el tema. En ellos he podido mostrar esta forma de abordar los procesos de lectura, los cuales han sido parte de mi labor docente por aproximadamente quince años en bachillerato. En el curso más reciente (finalizó en octubre de 2007) los productos finales de los cinco participantes y la dinámica que generaron dan muestra de las posibilidades de pensar en la lectura desde el tejido de una red de significados en función de un tema central, pero visto desde distintas manifestaciones. Agregaré ahora una descripción breve de dichos productos.
Alberto (psicólogo) se asumió como una persona con un nivel de comprensión superior al grupo y provocó una dinámica de admiración por parte de los compañeros. En la medida en que fueron avanzando las sesiones reconoció que era importante aprender de las formas en que los otros leían los textos, y al final reconoció que desde la primera sesión quedó satisfecho con la forma de trabajo y que logró incluir otras estrategias de lectura y temas de análisis a su vida personal, que podrá utilizar en donde trabaja porque afirma que no le gusta perder el tiempo en aquello que no le será útil. Él no tiene experiencia en la docencia y el producto que entregó al final tuvo como tema La educación técnica en México donde tejió unas redes de significados para explicárselo y explicárnoslos, a través de un fragmento de la novela Los bandidos de Río Frío, una pintura de Antonio Berri, una canción de Audioslave (grupo de rock), datos del último informe de Vicente Fox, datos de la SEP y datos del diccionario de la Educación en México de CONACYT.
Belem (maestría en Letras Hispánicas) se interrogó sobre los porqués que adormecieron su formación originaria en la UNAM donde prevalecía un ambiente cultural diverso con respecto al de las escuelas secundarias estatales donde ahora labora. Este caso es interesante porque al parecer el proceso que realizamos en el grupo le provocó este replanteamiento. El producto final también nos aportó bastante. Ella está preocupada por la situación de violencia que viven las mujeres en México, y nos trajo la película En el nombre de Dios. Leímos fragmentos de la novela Yo, Tituba, la bruja negra de Salem (Condé, Maryse, 1999); nos compartió el libro, producto de un reportaje, Huesos en el desierto (González Rodríguez, Sergio, 2002) y escuchamos una canción, Ella (Bebe, 2005); también nos mostró un panfleto sobre el feminicidio en México. Esta fue otra forma en que Ana Belem nos compartió la lectura que hizo de este problema.
Ruth (egresada de la Benemérita) inició comentando que su pasatiempo preferido era comprar todo lo que podía en los Centros Comerciales, ver las películas que ahí se exhiben y leer los libros de autoestima como los de Carlos Cuauhtemoc Sánchez. Los textos que se solicitaban leer para cada sesión le provocaban dolores de cabeza, los leía varias veces y finalmente llegaba con muchas dudas que resolvía con la dinámica de la clase. Era muy callada, pero cuando participaba daba muestras de avances asombrosos. Lo mejor nos lo dejó para el final, donde nos expuso un excelente circuito sobre uno de los problemas que le preocupan, La alimentación en México. Logró plantear el asunto desde varias perspectivas y utilizando diversos materiales: la canción popular El piojo y la pulga, la película Como agua para chocolate y la pintura de Diego Rivera Los frutos de la tierra. Su trabajo puede ser dirigido tanto a niños como a adultos sin que se le modifique nada, eso fue lo sorprendente. Al final del curso mostró leer con mayores niveles de complejidad y nos confesó que este curso le ayudó, ente otras cosas, a salir de problemas personales, a replantear su función docente y la motivó a buscar e imponerse tareas más complejas.
Marcela (profesora de primaria estatal) permanecía callada la mayor parte del tiempo y nos dio muestras, como en algún documento lo dijo Pablo Freire, de los alcances del silencio activo. Las pocas veces que participaba era para expresar lo difícil que le resultada comprender, y pocas eran sus intervenciones para expresar un juicio crítico. En la sesión final comentó que su trabajo era muy pobre, nos asustó. Cuando finalmente lo presentó dio muestras de un avance extraordinario. Trabajó el tema de la poesía de Nezahualcoyotl. Nos contó las peripecias que sufrió para encontrar los materiales que pretendía mostrarnos. Desde ahí fue emotiva su búsqueda. Y el producto de calidad. Nos presentó su circuito utilizando materiales musicales, videos documentales de CONACULTA, pinturas de códices y poemas de Sabines que se encuentran con el Rey Poeta. Además, elaboró un tríptico que podrá difundir con los alumnos.
Concepción (docente en secundaria estatal) se caracterizó por ser muy participativa pero con divagaciones en algunos momentos, sin embargo el producto final, relacionado con su trabajo en la secundaria fue construido con la ayuda de los mismos alumnos. Es decir, ella había solicitado que expusieran la obra El Cantar del Mio Cid, y aprovechó las aportaciones que ellos hicieron para nuestro curso, lo cual también resultó interesante, sobre todo porque incluimos en nuestro acervo personal una canción a ritmo de rap que nos cuenta la obra referida. Ella incluyó también música de la Edad Media para ambientar la exposición.
En fin, estas fueron algunas aproximaciones a las posibilidades de sistematizar, desde los contextos escolares, otras formas de abordar la lectura.
* Docente en el ISCEEM División Ecatepec y en la Preparatoria Oficial No. 36.
[1] La primera y la tercera son las características que Beacco y Darot (1984) le adjudican al discurso didáctico, la segunda es agregado personal. Citados por María de Lourdes Berruecos Villalobos, “Del discurso didáctico al discurso de divulgación científica” en Pilar Padierna Jiménez y Rosario Maríñez (compiladoras) Educación y comunicación, Tejidos desde el análisis del discurso político, Casa Juan Pablos, México, 2007, pp. 253-273.
[2] Gregorio Hernández Zamora, Implicaciones educativas del consumo cultural en adolescentes de Neza ¿Más turbados que nunca?, Tesis de Maestría, DIE/CINVESTAV, México, 1994, 159 pp.
[3] Pierre Bourdieu, “Los tres estados del capital cultural”, en Sociológica, México, UAM-Azcapotzalco, No. 5, 1987, pp. 11-17.
[4] Debo matizar que me refiero, con sus excepciones, al nivel básico y de formación docente, es decir a las Escuelas Normales de regiones como el Estado de México, por ejemplo.
[5] Noé Jitrik, “Sobre la lectura” en Mabel Piccini, Ana Rosas Mantecón y Graciela Schmilchuk (coordinadoras) en Recepción artística y consumo cultural, CONACULTA/INBA/CENIDIAP/Ediciones Juan Pablos, México, 2000, p. 44. He resaltado la cita con cursivas.
El diseño artístico de Magos y viajeros:
entre una estética prosaica y una poética
María del Rosario Castañeda Reyes
La narrativa cinematográfica utiliza una serie de recursos que desde luego están centrados en lo visual. En algunas ocasiones observamos una yuxtaposición, en una misma cinta, de dos propuestas estéticas desde esta perspectiva. En el film Magos y viajeros (Travellers and magicians, Khyentse Norbu, 2005) se nos hace evidente este juego plástico. Parto del supuesto de que el director nos presenta una simultaneidad de ejes narrativos que van y vienen entre una estética prosaica, es decir de la vida cotidiana, y una poética, o sea, una manipulación intencionada de la fotografía y la iluminación, ante todo para mostrarnos los límites entre distintas realidades que de alguna forma son convergentes.
La película nos relata la travesía de dos hombres que buscan escapar de su vida tradicional. Uno de ellos quiere ir al lugar de sus sueños, los Estados Unidos, y el otro simplemente desea aventurarse en un sitio diferente. Dondup trabaja para el gobierno de Khumbar; Tashi, de familia de granjeros, estudia magia. Las locaciones donde se sitúa la historia fueron hechas en el reino budista de Bután. La narración dura poco más de dos días, es decir, el tiempo que implica encontrar el medio de transporte para salir del pueblo, aunque se tiene como preámbulo la espera de una carta que le permita a Dondup iniciar el viaje.
La diégesis central es lo que acontece a Dondup en su espera para salir de la villa, lo que le permite al guionista introducir dos historias más. En la metadiégesis un monje budista, quien también aguarda transporte para salir del pueblo, cuenta a Dondup la historia de dos hermanos hijos de granjeros, y es donde aparece Tashi, el mayor y estudiante de magia. La metametadiégesis es producto del imaginario de Tashi, aprendiz de mago que logra, en el transcurso de tomar un trago de vino, recrear un viaje y vivir su aventura: convertirse en el amante de una joven y bella mujer, envenenar al viejo esposo de ésta, hasta la separación final con la muerte de ella y la vuelta al trago de vino y con ello a la metadiégesis, para darse cuenta que el asesinato que cometió ha sido producto de un sueño, según su pequeño hermano, del efecto del vino.
¿Cómo nos percatamos visualmente que estamos ante tres historias? La diégesis central es la estética cotidiana. La fotografía, iluminación, vestuario, sonidos, diálogos y música, con fuentes presenciales[1], no han sido manipulados[2], dan la impresión de ser parte de la realidad inmediata del pueblo en el que se sitúa la historia. La metadiégesis ya es manipulada, el sepia es el color que la envuelve. Y la metametadiégesis está vestida de varias tonalidades de azul y gris, además de sumarse la banda sonora (y musical) en tres planos que juegan con su primacía, entre cantos de fondo o en primer plano[3], los diálogos y los sonidos propios del agua, la lluvia, los relámpagos, las aves, el río, entre otros. Estas dos historias ya están en el campo de la estética poética[4].
El devenir entre estas dos estéticas está organizado en cinco partes[5] que a continuación enunciaré, no sin antes exponer que, tanto en los créditos iniciales como en el preámbulo de la cinta, interesa al director centrarse en la estética prosaica que nos sugiere una suerte de apelación hacia el protagonista y el espectador.
Durante la presentación de los créditos iniciales de la película:
Un close up nos muestra la expresión concentrada de un hombre que se dispone a hacer un tiro al blanco. Se abre el campo y vemos el resto de los jugadores festejando con gritos y movimientos dancísticos la buena puntería.
Preámbulo
Dondup espera una carta. Simultaneidad de planos narrativos en una estética de lo cotidiano.
Nuevamente un close up pero con la técnica que al principio da la sensación de empañado y poco a poco se va aclarando la imagen hasta mostrarnos la cara y posición para disparar una flecha, pero de otro jugador. Se vuelve abrir el campo visual y observamos el juego de conjunto. La cámara nos muestra un plano general con un travelling que se desplaza en ligera curva, de esta forma nos describe la disposición de las casas en la villa.
Ahora, en un encuadre, vemos la oficina de correos, su fachada y a Dondup frente al mostrador solicitando información sobre la carta que espera. No obtiene respuesta positiva y se marcha hacia el lugar que acabamos de dejar, el juego de tiro al blanco.
El protagonista cuenta a un compañero, quien se acerca a preguntarle, la ausencia de la carta esperada. Esta escena en la que se alterna la conversación y el juego de tiro al blanco combina primeros planos, plano americano y medios planos para darnos una visión narrativa intimista del pasatiempo de la comunidad, así como del colorido de sus gho[6]. Los american shot que se utilizan dentro de las escenas de esta secuencia nos dan cuenta tanto de la jerarquía de los jugadores, como de las manifestaciones del mercado global (los tipos de calzado: botas, tenis, otro zapato sport, sandalias o definitivamente descalzos).
Es otro día y a través de un close up nos percatamos de que ha llegado la carta esperada. Otra vez un plano americano y el travelling nos llevan a la casa donde habita Dondup, éste ha dormido hasta medio día. La cámara nos presenta una toma y encuadre de frente, bastante convencional, para mostrarnos el decorado inmediato de la habitación: pósters de mujeres y una serie de iconografía estadounidense, así como música del mismo país escuchada a través de una grabadora. La escena, para mi gusto, es larga, dura varios segundos innecesarios[7], mientras que del otro lado de la habitación, la que ocupa su compañero, observamos objetos más propios de la cultura del Bután[8], también gracias a otro plano americano, pero como “instantáneas”, es decir, son lo que dura un parpadeo.
Dondup recibe la carta y con ella la noticia de que ya puede iniciar su salida del pueblo. El recorrido que hace de su casa a la oficina del funcionario jefe con quien trabaja, para solicitar el permiso de ausentarse, nos presenta dos caras de la cotidianeidad de la región, en este caso, su bella geografía y una que otra costumbre de sus pobladores; así nos habla la cámara a través de una combinación de tomas y ángulos. Por ejemplo, una toma con ángulo de contra picada nos muestra el intenso azul del cielo despejado del lejano Khumbar, así como, en picada, el descender de su valle. En planos americanos vemos sus veredas, por donde sus pobladores dan muestra de colaboración para hacer frente a una tarea.
Dondup está frente a su jefe. El encuadre de la oficina, tomada lateralmente para mostrarnos tanto la jerarquía de los interlocutores como las ventanas que dan al valle, el decorado y el inevitable sincretismo cultural (el reloj de pared, el tipo de sillas, principalmente) podrían sugerir que es inevitable quedarse atrapado en alguna tradición. Olvidaba. Esta toma fue aprovechada para dos escenas. La primera, parte de este preámbulo, fue cuando nuestro protagonista cobró su mensualidad, lo que le reiteró la precariedad de las condiciones de vida en este pueblo, en contraste con su sueño americano.
Una vez más estamos en la habitación de Dondup mientras baila y prepara su equipaje. Se aprovecha la primera toma convencional del decorado de la habitación, ya citada. Al guardar sus cosas y tomar el retrato de sus padres, este close up tiene tintes simbólicos que no hacen mella en el protagonista, pero que es parte de la estrategia expositiva del director.
Ahora estamos ante el recorrido que hace Dondup de su casa al lugar donde se supone abordará el transporte que lo sacará del pueblo. He aquí el manejo de la técnica cinematográfica. El como nos relata, visualmente, lo característico de esta comunidad. Con planos americanos, encuadres y tomas desde distintos ángulos, nos encontramos gallinas en las veredas a la par que un festejo de una familia. Dondup es interceptado por una mujer, quien le da queso para el camino, indicio de una de las costumbres del lugar. Hasta aquí sólo hemos visto planos que nos comparten la intimidad del pueblo. Muy bien logrado es el travelling que muestra cómo nuestro protagonista atraviesa el pequeño puente de la villa, y al mismo tiempo arroja al río los trozos de queso que le habían regalado, dos acciones simultáneas con un mismo simbolismo, una especie de liberación. A partir de este momento comienzan los grandes planos generales que nos dan cuenta del hermoso sistema montañoso de la región y, dicho sea de paso, de la pequeñez de Dondup, porque se minimiza dentro de éste. Al menos es lo que estas tomas parecen decirnos.
El protagonista no llega a tiempo a la parada del autobús y lo pierde. A partir de este momento vamos a observar como constante una combinación de grandes planos generales que nos estarán mostrando los alrededores del Himalaya. Y los encuadres, los distintos ángulos de las tomas y los seudo diálogos[9] entablados con el monje budista estarán en armonía para conformarse como estrategias expositivas: ¿Vale la pena dejar este pueblo e ir a la ciudad, sucumbir ante el sueño americano?
En esta estética de la cotidianeidad se hace hincapié en los contrastes. Veamos. Mientras inicia la espera de Dondup, éste se encuentra a orillas de la carretera, el encuadre nos lo muestra con un gho negro, mallas del mismo color, playera blanca con estampado de un corazón en rojo y una frase en inglés, zapato tenis blanco, una maleta azul (“occidentalizada”), fumando todo el tiempo y grabadora en mano con música estadounidense y bailando, en una ocasión más, al ritmo de la música pop. El travelling nos descubre a un hombre no joven que se acerca cargando un cesto de manzanas, vestido con un gho a rallas. Los close up, long shot y encuadres van y vienen hacia ambos personajes, el hombre de las manzanas comiendo una y acostado boca arriba, con expresión de paciencia y un brillo en los ojos que muestra cierta vivacidad. El otro, fumando con impaciencia, o en la escena ya descrita, bailando. Hay cierto humor porque en un momento se baja la batería y la música suena lenta, nuestro personaje se molesta, intenta “recargar” las pilas “mordiéndolas”. Pasan dos primeros vehículos en esta carretera desierta, y ninguno les da aventón. Arremete entonces en contra del hombre de las manzanas y cambia de sitio para continuar la espera. En este segundo punto continúa con su impaciencia, y ahora una toma de frente, más bien en ángulo subjetivo, nos deja ver que se acerca un hombre, ahora se trata del monje budista. El encuadre, en este caso lateral y con un extreme long shot insiste en mostrarnos el contraste. El monje, joven, viste camisa y una especie de gorra (no occidentalizada) amarillas y pantalón café, sus cosas las trae en bolsas un tanto características de la región, también porta una especie de vihuela. Y en cuanto a su carácter éste es alegre y parlanchín, además de paciente. Quizá, precisamente por ello, irrita a Dondup, quien se queda solo hasta el anochecer.
No alcanzo a distinguir si la noche, dentro de esta historia central, ha sido filmada sin recurrir a efectos especiales, pero el plano general que sirve de fondo a Dondup, otra vez expresa la belleza de la región.
Parte 1 Introducción del segundo y tercero ejes narrativos
Es de noche y el monje, quien se reunió con el hombre de las manzanas, llama a nuestro protagonista para acampar juntos. Hay encuadres que nos muestran los utensilios para preparar los pocos alimentos que portan. Después de cenar, el monje insiste en contar una historia. Inicia la escena tocando su vihuela, la cámara va recorriendo el largo de este instrumento hasta terminar en el extremo que tiene una figura de caballo, símbolo que enlazará con la metametadiégesis.
Una voz en off, la del monje, empieza a escucharse, y vemos en un plano general un pequeño poblado. El tono que envuelve esta secuencia es sepia. Poco a poco desaparecen la voz en off y la música de la vihuela con la que inicia la narración, para quedar en primer plano los diálogos de los protagonistas de la metadiégesis: Karma, un niño; su padre y su hermano mayor, Tashi. Observamos, en combinación de encuadres, cierta intimidad de la familia de granjeros.
En este primer corte de la historia se nos plantea que Tashi estudia magia, sin interés en hacerlo, y que su hermano menor espía las clases y aprende mucho más. El padre de ambos obliga al más pequeño a llevarle todos los días el almuerzo al estudiante.
Un encuadre nos muestra como Karma prepara una pócima. Posteriormente la lleva junto con el almuerzo a su hermano. En un bellísimo gran plano general, los dos hermanos almuerzan. Otro encuadre nos muestra como Tashi cuenta su deseo de irse al pueblo vecino a disfrutar de las bellas mujeres que se dice viven ahí. Su pequeño hermano le ofrece vino. Al momento de beberlo, siente un sabor extraño y confunde al burro con un caballo, el cual monta y sale a gran velocidad. En este momento los efectos de iluminación nos muestran el inicio de la metametadiégesis. En planos generales observamos como cambian los tonos en sepia al azul, la cámara enfoca el cielo y el movimiento turbulento de las nubes. El aprendiz de mago está perdido en el bosque, los encuadres nos lo dicen. Aparecen en un juego de niveles tanto los sonidos de los relámpagos, de la tormenta, como de unos cantos. Este segundo protagonista encuentra una pequeña casa. Un anciano le abre y le permite que se quede a pasar la tormenta y la noche. Un close up a la cabeza de una cabra, centrando los cuernos, ya nos induce lo que se avecinará, y más aún, el que Tashi duerma a un lado de la joven esposa del anciano, por ser el lugar que se salva de las goteras. Otra toma lateral a las piernas de ella desde un ángulo subjetivo nos confirma esta idea.
Parte 2 Emplazamiento de dos ejes narrativos a partir de un close up a los ojos
Tashi cierra los ojos mientras Dondup los abre porque ya amaneció. De esta forma sutil regresamos a la diégesis. Se escucha el motor de un camión que se acerca. Es uno de carga y los tres viajeros piden aventón. Otra vez, al subir el protagonista central hay un close up de sus zapatos tenis, más adelante habrá otro a las sandalias de una jovencita que también abordará este mismo camión de carga, en una suerte de contraste. Los grandes planos generales insisten en evidenciar nuestra pequeñez y en hacernos dudar si vale la pena cambiar este ambiente. Se agregan a ello los encuadres intimistas sobre la lentitud en la que parece vivirse ahí y sobre todo la armonía entre sus pobladores y el paisaje. Vemos una y otra vez la colaboración entre los del mismo grupo social. Suben y bajan pasajeros, y en una de éstas se integran un anciano vendedor de papel de arroz con su joven hija.
El camión de carga se descompone, lo que irrita a Dondup. El encuadre muestra tranquilidad en el conductor, quien se dispone a realizar el arreglo, mientras que el grupo de los cinco viajeros se reúne. El monje aprovecha para continuar su historia. Entramos a la metametadiégesis con la música que interpreta el monje cuya imagen se enlaza con la de los ojos de Tahsi que despierta (close up y tonos entre gris y azul). Un extreme long shot nos muestra la belleza de Daki mientras teje una Kira[10] azul. Después vendrán encuadres para compartirnos el desayuno de los tres, el interrogatorio del anciano hacia Tashi y la insistencia de Daki para que éste se quede por lo menos un día. No observamos, pero inferimos, por la voz en off, que el anciano golpea a su mujer por haberle insistido al aprendiz de mago en que se quedara. Después un encuadre nos muestra como el anciano encamina a Tashi para que regrese a su pueblo. Otra vez apreciamos grandes planos generales de cómo se encuentra el bosque en relación al sistema montañoso. Tashi intenta regresar pero se encuentra perdido en el bosque. Un close up a su cara nos muestra su angustia y con esta imagen regresamos a la diégesis que se enlaza con un close up al escape del camión de carga que nos anuncia que se ha puesto en marcha.
Parte 3 Intencionada brusquedad del paso de una estética poética a una prosaica
El camión de carga se detiene en una desviación y el grupo de los cinco pasajeros desciende. Otra vez los planos generales, combinados con tomas american shot en primero, segundo y tercer plano nos muestran el andar a la orilla de la carretera de estos viajeros. Hacen una parada para descansar, comer y conversar. El monje refuta como Dondup cambiará su puesto de funcionario de gobierno para ir a Estados Unidos a cortar manzanas. El close up a la cara de éste, a punto de ser ex funcionario, le sirve de pretexto para continuar con la historia interrumpida y nos regresamos al bosque donde dejamos a Tashi perdido. Una toma mediun shot a una rama gruesa le hace las veces de bastón. El travelling nos va presentando como regresa a la casa del bosque y curiosamente, el encuadre en el que ya llegó, nos señala en primer plano al anciano cortando leña y al fondo, en punto de fuga, a Daki con sus quehaceres domésticos. Aquí se introduce, nuevamente, un gran plano general del Himalaya, que dura varios segundos, antes de darnos un encuadre de cómo Tashi se vuelve a reunir con la pareja. Después hay un médium shot de la chica preparando una bebida y un close up a la herida del aprendiz de mago. De aquí en adelante pasan varios días y prevalecen close up y encuadres que nos hacen inferir la relación que se está tejiendo entre los jóvenes. Hay una parte donde Daki prepara el baño para su esposo, aquí se explotan tomas tanto de picada como de contra picada. Una de las escenas fundamentales de esta estética poética son la serie de tomas para develar la sensualidad de la joven, ante quien es seducido el estudiante de magia, como veremos en un medium shot cuando espía el baño que toma Daki, con quien regresamos a la diégesis de manera brusca, al pasar de los cantos de la región a la música pop estadounidense venida del reproductor de un vehículo que pasa rápidamente.
Parte 4 Las pinturas rupestres como enlace entre dos estéticas
El monje comenta humorísticamente sobre la chica que no detuvo su automóvil para darles un aventón. Los pasajeros continúan su marcha a la orilla de la carretera, un travelling nos hace ver esto. Y aquí, a la par de esta marcha, el cineasta nos hace apreciar pinturas rupestres de la zona que se encuentran en las cuevas próximas. En unas de ellas vuelven a parar para descansar, pues se acerca, otra vez, la noche.
Preparan alimentos. Esta vez, los encuadres nos muestran un acercamiento entre Dondup y la joven hija del vendedor de papel de arroz. Lo que aprovecha el monje para sugerir un posible romance. Después de la cena, el monje parlanchín continúa con su relato, acompañado de la música que él mismo produce con su vihuela; para ello la escena inicia enfocándolo y desplazando la cámara hacia arriba de tal suerte que va recorriendo una de las pinturas rupestres de la cueva, hasta detenerse en los ojos de la figura[11] y emplazar esta imagen con la joven de la metametadiégesis que en un encuadre vemos como sirve una bebida embriagante a su marido. En voz en off el monje cuenta como pasaron los días y Tashi se enamoró de la joven. Aparece un gran plano general prolongado que da signos del drama que se avecina. Se suma a esta toma un close up de un cuchillo en el momento en que está siendo afilado por el anciano.
En este apartado de la historia nos enteramos que la herida de Tashi ha sanado y éste ya se ha hecho amante de Daki. En una escena que inicia con un close up a una rama borrosa en el campo, en la que poco a poco se va aclarando y focalizando un encuadre de flores silvestres, escuchamos en voz en off la conversación de los infieles. Ella anuncia que está embarazada y expresa su preocupación. Observo un error en la traducción, puesto que al principio hay ambigüedad entre planear “deshacerse” del embarazo o del anciano. Se infiere que los adúlteros están acostados entre la hierba; después una toma lateral nos deja ver cómo ella se levanta molesta y se aleja.
Una combinación de close up nos insisten sobre lo que va a ocurrir: el hacha cortando leña, las manos de Tashi cortando hierbas y el rostro de Daki. En un encuadre vemos a los amantes preparando el veneno. Una toma de frente nos muestra al anciano llegando a casa. Posteriormente la escena va tomar como centro a los tres personajes en posición de cenar; Daki roza el rostro de su marido en afán de acariciarlo. El anciano bebe el veneno. Un close up a sus ojos cierra esta parte de la metametadiégesis para regresarnos a la diégesis con otro close up pero de los ojos de la pintura rupestre que nos había dado entrada.
Parte 5 El giro de un personaje como muestra de las posibilidades de la estética poética en el lenguaje visual
Ha amanecido y se empalman los close up a los ojos de la figura rupestre y a los ojos de Dondup, recurso que ya había usado el cineasta. Después observamos un encuadre a los cinco viajeros que escuchan acercarse al autobús a Thimphu. En éste sólo hay lugar para uno, determinan que sea para el hombre de las manzanas. Los cuatro viajeros continúan caminando. La cámara combina tomas en primero, segundo y tercer planos, pero siempre con un fondo hacia el sistema montañoso o de grandes planos generales de él. Nos muestra en todo momento no al Dios en la tierra, sino a los hombres en este valle paradisíaco, rico en color y pureza de aire.
Vuelven a hacer otra parada para descansar. El monje aprovecha para contar la parte final de su historia. Ahora regresamos a la metametadiégesis de manera brusca, es decir, a través de dos encuadres, uno al amarillo de la camisa del monje (y su vihuela), y el otro, brusco, a la puerta de la casa del bosque, en tono azul, esta escena es prolongada. En voz en off escuchamos gemidos del anciano. Ahora, en una segunda escena encuadramos tres veces a Daki entrando y saliendo, hay un giro en su apariencia, viste manto rojo y sus cabellos así como su rostro nos dan un aire misterioso, acaso de hechicera; ya no es ni la chica triste, aburrida, molesta, alegre y menos la sensual que vimos en el baño. De espalda se toma a Tashi, afuera, sentado, esperando. Otra vez nos presentan un gran plano general prolongado del sistema montañoso, sólo que ahora su tono en rojo en la parte superior, nos intuye el desenlace truculento. Un travelling nos deja ver la huida despavorida del aprendiz de mago hasta perderse, otra vez, en el bosque y llegar a un río agitado. Los gritos, en voz en off, de Daki, llamándolo, se escuchan. El juego de tomas nos lleva a una especie de fundido, éste se da cuando se observa una tela flotando en el agua del río, y poco a poco ésta se transforma en el rostro de Daki, se emplaza al mismo tiempo una lágrima que cae de los ojos de Tashi al resto de vino que hay en el vaso que tiene en la mano. Así regresamos de la metametadiégesis azul gris a la metadiégesis sepia, es decir, al momento donde dejamos a los dos hermanos almorzando. Karma observa las lágrimas de su hermano mayor quien grita que ha matado a un hombre, el pequeño dice que esto es sólo por el efecto del vino que ha tomado. Despedimos este eje narrativo con un gran plano general que nos deja ver a los hermanos regresando a la escuela. En esta parte final se vuelve a la historia principal con el rebuznar del burro de los granjeros y un encuadre al vendedor de papel de arroz quien escucha el ruido de un vehículo que se acerca. Este coche sólo tiene espacio para dos personas, y deciden que sea el monje y Dondup quienes lo aborden. Se quedan en el camino la joven y su anciano padre. El vehículo se aleja lentamente con un fondo sonoro del ruido del motor del mismo y cantos característicos de esta región del lejano oriente. Una vez más el monje improvisa otra historia en la que su protagonista es Dondup, quien desvía el final al no renunciar a su sueño americano, y quedarse en el pueblo, atrapado por el amor de una joven mujer. Todas estas tomas están centradas en una serie de encuadres. Se cierra esta diéresis central con un gran plano general que vuelve a dar cuenta de lo pequeño de Dondup, el monje y quienes van en el minúsculo vehículo, frente al imponente Himalaya.
Una posible conclusión
Es notoria la armonía que aparece en el segundo y tercer ejes narrativos en cuanto al cuidado de no colocar objetos occidentales, es decir, el director logró conservar la tradición oriental al máximo, mientras que en el eje principal nos expone el inevitable sincretismo cultural, y los close up y encuadres nos insisten en ello. Además, el manejo de la iluminación, los tonos y colores, así como de la musicalización, tienen la intención de marcar los límites entre los ejes narrativos para evitar ambigüedades en el espectador. Y entre dichos ejes, también se cuidaron los elementos simbólicos que los unen, aunque no necesariamente estemos ante una historia extraordinaria.
La poética visual logra su carácter sugerente en varios encuadres, sobre todo en la escena sensual del baño de Daki, así como en el giro que sufre su carácter frente a la agonía de su esposo.
La doble estética prosaica y desde luego poética, la percibimos ante los grandes planos generales de un Himalaya no inventado, está ahí, ante nuestros ojos y la cámara nos lo aproxima en toda su grandeza.
Ambas estéticas van y vienen, se sincronizan de acuerdo a las acciones y pasiones de los hombres. De ahí que tenemos unos grandes planos generales en varios tonos: de un colorido natural a su manipulación en distintos tonos de sepia, azul, gris, rojo, según las truculencias humanas.
En fin, no hay grandes giros ni sorpresa en el final. Lo cierto es que el gancho principal de esta cinta es el manejo de la técnica cinematográfica haciendo honor a su nombre: lo visual.
[1] Me refiero a que cuando se trata de cantos aparecen los villanos interpretándolos, y si es el caso de canciones, éstas se escuchan con arreglos musicales y tienen como fuente los cassettes de la grabadora que porta el protagonista o de un reproductor de uno de los vehículos que aparecen en el camino; y más aún, del instrumento de cuerdas, una especie de vihuela que trae consigo el monje budista.
[2] Utilizo este concepto con precaución, en el sentido de que por ser la película una propuesta artística, ya hay intenciones muy concretas en cada toma, escena y secuencia.
[3] A diferencia de la diégesis, aquí los cantos no muestran su fuente de procedencia.
[4] Quiero aclarar que un film, salvo sus distancias, ya es en sí una manifestación artística. Y aunque parezca pleonasmo, en este caso estamos en el arte dentro del arte, desde el terreno visual en el que estoy centrando el análisis. Reconozco que presenta algunas tomas de lugar común y hasta atosigantes: encuadres a la iconografía estadounidense y ciertos close up a los zapatos tenis del protagonista.
[5] Me queda claro que una secuencia, según Martín Hernández (apuntes, Taller de cine, Biblioteca México, mayo/julio de 2007), “es un agrupamiento de una escena o escenas unidas en espacio, tiempo y acción”, sin embargo en este caso no hay una correspondencia entre la cantidad de secuencias y lo que he venido exponiendo como los juegos visuales de las dos estéticas, de ahí que requiero presentarlas según las partes que percibo en la película.
[6] En la traducción al español es el vestido que utilizan los hombres en Bután.
[7] Claro que aquí intervienen nuestras posiciones ideológicas con respecto a lo que pensamos de ese país. Inevitable. ¿Será acaso la intención del cineasta cuando nos atosiga, durante toda la trama, con esta iconografía?
[8] Aunque difícilmente se “escapan” a las influencias externas, puesto que nos muestran, dentro de este contraste, dos tazas eminentemente occidentales.
[9] Resulta que quien insiste en la conversación es el monje, por lo tanto más parece un monólogo, ya que Dondup mantiene un estado molesto. Sólo al final ríe ante la historia inventada en el que él es el protagonista y desvía el final que el monje le quiere dar.
[10] Es posible que se trate de un manto para mujeres, propio de la región.
[11] Es importante señalar que dentro de la metadiégesis, donde había encuadres que nos mostraban la intimidad de la familia de granjeros, Karma había hecho un dibujo semejante a la figura de la pintura rupestre, sobre todo en los ojos, y lo había colocado, como si fuera su cara, a un espantapájaros. Cabe observar los objetos simbólicos que el cineasta aprovechó para ir uniendo a las tres historias.
Febrero de 2008
Formación docente, cultura y diversidad: notas para abrir el debate en torno a la educación
Eduardo Mercado Cruz
Maribel Ángeles Contreras
La primera década de este nuevo siglo ha puesto a la educación en un lugar estratégico, desde distintas posiciones se señala que teniendo una buena y sólida educación es como podremos hacer frente a los problemas sociales, económicos, políticos y culturales. De esta forma se le deposita a la escuela y a los maestros la responsabilidad de formar al ciudadano que requiere nuestra sociedad del presente y sobre todo del futuro. En cierto sentido, esta demanda tiene la intención de paliar los problemas sociales hacia la escuela, así, tal y como lo ha expuesto Popkewitz(1994), la escuela se ha convertido en la papelera de la sociedad; es decir, la escuela se ha convertido en un espacio que tendrá que dar respuesta a lo que la sociedad no ha podido resolver.
Quienes nos encontramos en las aulas, constantemente vemos invadido el espacio del aula por programas que no necesariamente tienen que ver con la tarea que desempeñamos: campañas de salud, escuela segura, programas nacionales de lectura, colectas para la Cruz Roja, concursos, formación en valores, etc. Para muchos profesores, especialistas, administradores y políticos, es ineludible que la escuela deje de participar en estos programas, si la educación tiene que contribuir a la formación del nuevo ciudadano, entonces no puede permanecer al margen de este tipo de propuestas; lo cierto es que mientras la escuela y los profesores tratan de alcanzar los contenidos curriculares prescritos en los planes y programas de estudio, al mismo tiempo tienen que atender tareas que sobrepasan a la escuela. De este modo, vale la pena preguntarse ¿Hasta qué punto la escuela y particularmente los maestros tienen que hacerse responsables de los problemas sociales?, ¿qué tipo de formación docente se requiere para lograrlo?, ¿de qué manera se puede hacer frente a esta nueva configuración cultural?, ¿cómo y desde dónde atender la diversidad de problemas y responsabilidades sociales y educativas?
El primer punto a discutir se sustenta en la idea de que la escuela ha dejado de responder a las exigencias sociales y de desarrollo. Hoy en día la institución se encuentra más que cuestionada. Algunos autores, como Carbonell (2002), coinciden que ésta se encuentra en crisis, mientras la sociedad cambia, la tecnología y los medios evolucionan de manera vertiginosa, esta institución se resiste a mirar el futuro y a enfrentar el cambio que se requiere. En distintos espacios de discusión colectiva, muchos profesores se preguntan si tienen que dar respuesta a los problemas de pobreza de sus estudiantes, a la falta de oportunidades laborales, de acceso a la información, de infraestructura, alimentación, delincuencia e iniciación al consumo de drogas. El debate que se suscita genera posiciones encontradas, particularmente porque se hace referencia a escuelas públicas ubicadas en contextos particulares, de ahí que mientras unos profesores reconocen que existen problemas de orden más amplio de los que la escuela no tiene que hacerse cargo, en otros, se considera de vital importancia tomar una posición al respecto para intervenir en la medida de lo posible.
En este sentido el debate se mantiene sobre la mesa, la práctica cotidiana de los profesores se enfrenta todos y cada uno de los días ante estos problemas; el aula de clase se constituye en una “arena simbólica”, como sostiene McLaren (1995), en la que están presentes los conflictos y las tensiones sociales, ideológicas, culturales y económicas que de la comunidad llegan invariablemente a la escuela. Ante esto los profesores reivindican a través de sus discursos la nobleza de los propósitos de la educación, alientan a los estudiantes a creer en la escuela, a pensar en ella como la palanca para insertarse con mayor facilidad al mundo social. Lo paradójico de todo este discurso está en que los estudiantes y padres de familia cuestionan la importancia y la funcionalidad de la escuela para atenuar y disminuir las diferencias sociales, culturales y económicas. Es probable que esto nos lleve a pensar el para qué de la escuela, cuál es su propósito, si ésta, en lugar de contribuir a cerrar la brecha, termina ampliándola, particularmente cuando opera como un sofisticado sistema de exclusión y reproducción del sistema.
Este planteamiento nos lleva al segundo punto, qué tipo de formación docente se requiere para hacer frente a esta nueva realidad. Mucho se ha insistido en que una de las piezas claves para transformar a la escuela, su sentido y su función está en el profesor, a éste se le atribuye un lugar privilegiado para el cambio, sin embargo, poco se ha discutido acerca de las condiciones reales que tienen los profesores de promover un cambio en sus alumnos, en la escuela y en la sociedad. La conformación histórica de este gremio nos lleva a pensar en la heterogeneidad más que en la homogeneidad de trayectorias, concepciones sobre la práctica docente y formación profesional (amén de la diversidad de ideologías, condiciones económicas, valores y creencias), de ahí que cuando se plantea que la escuela contribuya a la formación de un ciudadano para el presente y el futuro, tendríamos que considerar quién es sujeto sobre el cual recae tal responsabilidad.
Si lo miramos desde otro ángulo, la formación docente aparece como una expresión que dice mucho acerca de nada, algunos porque consideramos que la formación es sinónimo de títulos escolares, así, nos consideramos formados una vez que terminamos una carrera profesional; el certificado y el título nos autorizan legalmente para el ejercicio de una actividad, sin embargo, la cuestión es qué tanto la obtención de un documento legal nos da la posibilidad de asumir ética y políticamente una práctica que se presume profesional. Mucho se ha discutido al respecto; desde principios del siglo XX, los pedagogos se preguntaban acerca de las cualidades, características y atributos que debería de contar quien se desempeñara en la enseñanza;por su parte, a finales del siglo pasado el informe Delors (1996) señalaba la necesidad de contar con un profesor que tuviera no sólo una sólida formación académica, sino también poseyera otro tipo de recursos para promover en los estudiantes los cuatro pilares de la educación: saber a hacer, conocer, ser y convivir. Se presumía que este nuevo profesor pudiera vincular los contenidos escolares con la vida real de los estudiantes, que cambiara su visión de la escuela y de la práctica, que condujera a los estudiantes hacia el aprendizaje autónomo y permanente, y que sensibilizara a los alumnos ante las circunstancias del mundo de hoy.
Sin lugar a dudas esto todavía está en proceso. Hoy más que nunca el papel y la función de los maestros habrá de replantearse si la formación, tal y como sostiene Ferry (1990), tiene que llevarnos a perfeccionar y desarrollar nuestras capacidades de sentir, actuar, comprender y aprender, ya sea a partir de lo que las propias instituciones nos ofrecen o a través de las que nosotros mismos nos procuramos, entonces esto no nos lleva más que a mantener viva la idea de que la formación ha de ser una acción permanente del profesional de la educación.
De igual modo, esta última aseveración nos lleva a reflexionar en torno a la cultura y la diversidad. Ello significa reconocer que la práctica docente la realizamos en contextos específicos, cada escuela, cada estudiante que accede o transita por ésta es portador de un conjunto de saberes, conocimientos, creencias, valores y tradiciones; de la misma forma es un sujeto que mantiene una expectativa respecto a la institución, conocer al estudiante con el que se trabaja es tanto como reconocer la diversidad cultural, ideológica, económica y política que se encuentra presente en la escuela. Entendemos que la escuela se mueve bajo el supuesto de que los estudiantes aprenden de la misma manera, a un tiempo y a un ritmo que se impone a través del horario escolar; sin embargo, en la práctica este supuesto se desvanece constantemente, de ahí que más que ignorar o pasar por alto esta condición, requiera que el profesor sea capaz de contextualizar su práctica. Resulta previsible esperar respuestas como las siguientes: “si son cincuenta niños ¿cómo los voy a atender de manera individual?, el tiempo es muy corto y muchas las actividades ¿qué se puede hacer ante eso?”, es entendible la angustia y la zozobra que este tipo de planteamientos genera en los profesores, sin embargo, el punto no es qué tanto atendemos o podemos trabajar de manera individual con los estudiantes, porque de suyo lo hacemos todos y cada uno de los días, particularmente cuando diseñamos estrategias para ayudar a quienes no se han apropiado de los contenidos escolares que transmitimos, ya sea poniendo otro tipo de ejercicios, llevándoles materiales diferentes, sentándonos a explicarles de otro modo las cosas, etc. Lo que enunciamos es que el tipo de trabajo que realizamos ha de llevarnos a hacer consciente la atención a la diversidad tomando como referente la cultura que el estudiante trae consigo.
Estamos ante un nuevo escenario, y más que tener respuestas claras consideramos que hay que generar preguntas, este espacio que abre el Colectivo Cultural de Nadie pretende contribuir a ponerlas en la mesa de discusión. Es probable que desde diferentes perspectivas podamos en conjunto encontrar sentido a la práctica docente, a la formación y, de manera más amplia, a la educación; armar este rompecabezas implica, desde nuestro punto de vista, dar lugar a la palabra de quienes se encuentran en las aulas, independientemente de su posición ideológica y profesional. Justo es que, reconociendo la diversidad de pensamiento, podemos construir por consenso la importancia que tiene la educación hoy.
Bibliografía citada
Carbonell, J. (2002) La aventura de innovar. El cambio en la escuela. Madrid: Morata.
Delors, J. (1996) La educación encierra un tesoro. México: UNESCO.
Ferry, G. (1990) El trayecto de la formación. México: Paidós.
McLaren, P. (!995) LA escuela como un performance ritual. México: Siglo XXI.
Popkewitz, Th. (1995) Sociología política de las reformas educativas. Madrid: Morata.
Mtra. Maribel Ángeles Contreras. Maestra de apoyo del Centro de Atención Psicopedagógica de Educación Preescolar Aragón. Correo electrónico: maribelang@yahoo.com.mx
Dr. Eduardo Mercado Cruz. Docente-Investigador del ISCEEM División académica de Ecatepec. Correo electrónico: emecruz67@hormail.com